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Regresa Sheinbaum a Cherán después de 42 años de haber llegado como estudiante de física

*La nombran “Nana”, madre de la comunidad; su modelo de estufas reduce hasta 50% el humo en las viviendas

La presidenta Claudia Sheinbaum recordó en Paracho, Michoacán -donde puso en marcha el  Plan de Justicia para el Pueblo P’urheepecha- que hace 42 años llegó por primera vez a Cherán Atzicuirín, esa hermosa comunidad, con compañeros estudiantes de física de la Facultad de Ciencias de la UNAM, aún algunos de ellos presentes —está aquí Omar Masera, Jaime Navia, que anda por ahí— y se quedaron una semana, más o menos, en la comunidad, y después regresábamos a la Ciudad de México a seguir estudiando.

Así que hace 42 años caminamos en esta plaza por las calles de esta comunidad. Nuestro objetivo era hacer estufas de leña. Lo aprendimos de manuales de Guatemala, de unas estufas que les llamaban “lorenas”, que estaban hechas de lodo y de arena. Aquí conseguimos el barro, el lodo, trajimos algo de arena. Y platicando en las casas con la gente, comenzamos a convencerlos de que trabajáramos juntos para hacer algunas estufas.

Recordó que dormían en el piso del tapanco de la casa de Pedro Márquez, ya fallecido. Maestro, te pido un aplauso para él, porque fue generoso al recibirnos. Felipe es familiar de Pedro. Y  comían en casa de Roselio y Eloísa, nos recibían. Aquí aprendimos a comer corundas.

¿Y en qué consistía nuestro estudio?

Pues hicimos algunas estufas de leña. Y luego, a mí me correspondía levantarme muy tempranito, me perseguían los perros por aquí cuando caminaba, lo recuerdo muy bien. Y entonces, mediamos la leña del fogón, la pesábamos, y luego mediamos la leña que se usaba en la estufa “lorena” para ver si realmente se ahorraba leña o no. Y de ahí, fuimos estudiando cómo rediseñar la estufa para que fuera cada vez más eficiente.

La chimenea de la estufa: poníamos latas de refresco y sacábamos el humo fuera de la cocina.

Pensábamos que veníamos a enseñar, pero la verdad es que, desde entonces y hasta ahora, venimos a aprender del pueblo p’urhépecha.

¡Nana Claudia! ¡Nana Claudia! ¡Nana Claudia!, coreaban los presentes.

Recordó: Aprendimos de la importancia de las tierras comunales que vienen desde tiempos antiguos, antes de que invadieran los españoles nuestro país.

Aprendimos de cómo se toman las decisiones colectivas en el pueblo p’urhépecha y en todos los pueblos indígenas de nuestro país.

Aprendimos a sembrar maíz y a barbechar, nos enseñó Roselio.

Aprendimos, también, de la riqueza del bosque.

Aprendimos el amor a la tierra.

Aprendimos de la fuerza de las mujeres p’urhépechas.

Aprendimos una de las esencias de lo que hoy llamamos “la Cuarta Transformación”: que México no sería lo que es sin sus pueblos originarios; que la fuerza de nuestro país, la fuerza de México, viene del México profundo, del México de los pueblos indígenas.

Aprendimos, también, de la fecunda historia de México.

Aprendimos que por aquí pasó la Independencia, la primera transformación; la Reforma, la Revolución.

Aprendimos del amor del pueblo michoacano al tata Lázaro, a Lázaro Cárdenas.

Aprendimos muchísimo. De hecho, en mi caso no sería lo que soy si no fuera gracias al pueblo p’urhépecha y lo que aprendí en estas tierras.

Así que, ya como Presidenta constitucional quiero decirles que jamás me imaginé —hace 42 años— que iba a regresar como Presidenta a Cherán Atzicuirín. Estuve aquí en campaña y hoy lo primero que quiero decirles es: gracias, gracias por haberme recibido hace 42 años; gracias por haberme recibido cuando estuve en campaña y gracias el día de hoy por recibirnos, indicó.

LA NOMBRAN “NANA”, MADRE

El gobernador de Michoacán, en su discurso dijo que el pueblo nombró a Sheinbaum “nana”, que significa “madre”. Y ese título no es menor, representa un acto profundo de amor y reconocimiento: Solo tres personas han recibido esa distinción como tatas del pueblo p’urhépecha, todos ellos varones: Vasco de Quiroga; y él último, el General Lázaro Cárdenas del Río, en 1936.

El año pasado, por primera en la historia, una mujer, la primera Presidenta de México en más de 200 años de la vida independiente de nuestro país, recibió la elección de todo México. Y aquí el nombramiento de madre de este pueblo milenario.

¡Que viva la Presidenta Claudia Sheinbaum!

Ese lazo de confianza y afecto hoy se traduce en acción de gobierno. Cuando nos visitó, en noviembre pasado, Presidenta, usted anunció el lanzamiento de un Programa Nacional de Estufas Ecológicas, inspirado en el que usted mismo impulsó en la Ciudad de México durante su gestión como jefa de gobierno.

Hoy, nuestra Presidenta vuelve para honrar su palabra. Aquí, en el corazón de la Meseta P’urhépecha, se inicia el Programa Nacional de Estufas de Leña para el Bienestar, una política pública con sentido social, ambiental, de igualdad sustantiva para todas y todos; estas estufas, basadas en el modelo Patsari, desarrollando precisamente en las investigaciones científicas que realizó un grupo de estudiantes técnicos universitarios de la UNAM aquí mismo en Cherán Atzicuirín. Dentro de ese grupo participaba nuestra Presidenta, Presidenta científica, la Doctora Claudia Sheinbaum.

Esto significa reducir hasta un 50 por ciento precisamente el humo de la leña, elimina el humo dentro de las viviendas y ayuda a proteger los bosques sagrados de nuestras comunidades. Son el resultado del diálogo entre el conocimiento ancestral, la ciencia y una voluntad política transformadora, indicó.

Redaccion Brecha

Ex reportero de EXCELSIOR, corresponsal, columnista político, promotor cultural, editor