Reconciliación y paz, en el Año de Gracia, anhela el Arzobispo

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  • Abrió Don Pedro Vásquez, ayer domingo, la Puerta Santa en el templo de Catedral

Guillermo Castillejos Avila

Concédenos la paz y la reconciliación y no haya divisiones ni pleitos entre nosotros, pidió a Dios, el Arzobispo de Oaxaca, al abrir ayer domingo, la Puerta Santa en el templo de Catedral.

Que la reconciliación  y paz empiece en las familias, en  los barrios, vecinos, colonias y en nuestros pueblos, es trabajo de todos, tengamos la voluntad de que la reconciliación y paz será en favor nuestro y en favor de los demás, subrayó el prelado.

Don Pedro Vásquez Villalobos, afirmó haberle pedido a Dios que este Año de Gracia, nos traiga a los oaxaqueños, reconciliación y paz que tanto anhelamos, buscamos y pedimos

Señaló que a partir de ayer—domingo—después de haber abierto la Puerta Santa, en Catedral, se inicia el jubileo por los 400 años de presencia de la bendita imagen de nuestra Señora de la Soledad, que llegó a Oaxaca por gracia de Dios, porque quería bendecir a la ciudad y a todo Oaxaca.

Pensando en los 400 años, dijo haber pedido al Papa Francisco, concediera un año de gracia, de bendiciones para la iglesia oaxaqueña, lo que fue concedido para que crezcamos como verdaderos hijos de Dios y de la madre de Dios.

Señaló Don Pedro, que se diga a otras personas que entren por la Puerta Santa, hagan oración, reciban la comunión y profesen su fe; pidió a los feligreses no despreciar la gracia del jubileo, alegrarse al recibirlo y esa alegría se haga realidad en su interior.

Dijo a los feligreses: quiero que ustedes estén alegres, sintiéndose en paz con Dios reconciliado y los lleve a reconciliarse con todos los hermanos y en su corazón nadie esté fuera.

Manifestó el Arzobispo que estamos en el tercer domingo del adviento, preparándonos por la alegría del nacimiento de nuestro Salvador; pidió ser testigos de la obra de Dios, platicar de él, aunque nos de pena de la bendición que sentimos y no quedarnos mudos, ni en silencio.

Si ha sido testigo de la obra de Dios, platique, hable, comuníquelo para que nos demos cuenta que sigue operando maravillas a través de nosotros, afirmó.

Vamos a vivir la festividad de los 400 años y tenemos que hablar de las maravillas de Dios, por intercesión de nuestra madre María, en su advocación de nuestra Señora de la Soledad, dijo el Arzobispo.

Prosiguió: sigamos viviendo nuestro advenimiento, sigamos preparándonos para la venida del Señor, que cada corazón sea un pesebre donde el Señor nazca  y venga a nosotros el príncipe de la paz.

A representantes de medios de comunicación, los llamó a hablar con mucha libertad, sean muy dignos, no vendan su pensamiento y tampoco su conciencia.

Reconoció haberlo acompañado los domingos en la misa de las 12 horas, les manifestó sus agradecimientos por lo que ofrecen a la sociedad, a través de los medios donde trabajan, lo que definió como semillita que se siembra. Que Dios los bendiga, dijo al final.