No hay persecuciones facciosas ni venganzas políticas, ni impunidad ni encubrimiento: AMLO en su II informe

, , Comentarios desactivados en No hay persecuciones facciosas ni venganzas políticas, ni impunidad ni encubrimiento: AMLO en su II informe

*El coronavirus ha dejado dolor y penurias, no es asunto político, es de salud; los p

II informe

rogramas sociales son justicia, no dádivas, dijo

Al rendir su II informe de Gobierno desde Palacio Nacional, el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que fue de los primeros en sostener que el principal problema de México era la corrupción y ahora no tengo la menor duda. La peste de la corrupción originó la crisis de México. Por eso, me he propuesto erradicarla por completo y estoy convencido de que, en estos tiempos, más que en otros, transformar es moralizar.

Este gobierno no será recordado por corrupto. Nuestro principal legado será purificar la vida pública de México y estamos avanzando. No hemos emprendido persecuciones facciosas ni venganzas políticas, pero tampoco encubrimos a nadie ni permitimos la impunidad. Ya se acabó la robadera de los de arriba, pero todavía falta desterrar por completo el bandidaje oficial, indicó ante invitados especiales.

La austeridad republicana es una realidad, son hechos, no palabras. Ya no hay lujos en el gobierno y todo lo que se ahorra se destina a conseguir el bienestar del pueblo. Según cálculos oficiales, por no permitir la corrupción y por hacer un gobierno austero, hemos podido ahorrar durante nuestra administración alrededor de 560 mil millones de pesos. No es para presumir, pero en el peor momento contamos con el mejor gobierno. Estamos enfrentando dos crisis al mismo tiempo: la sanitaria y la económica, y vamos saliendo adelante.

Con la ausencia del ministro presidente de la SCJN, Arturo Zaldívar y el Fiscal General de la República, Alejandro Gertz Manero, el presidente dijo que la pandemia no es un asunto político, sino de salud pública. Por eso he confiado las decisiones en esta materia a un equipo de profesionales con gran experiencia y capacidad. El coronavirus nos ha dejado dolor, tristeza y penurias, pero también ha fortalecido el amor en las familias, ha demostrado el humanismo y la entrega de los trabajadores de la salud y ha resaltado la conocida fraternidad de nuestro pueblo.

Es indudable que saldremos de la pandemia con un mejor sistema de salud. Recibimos el gobierno con 401 hospitales abandonados, saqueados o a medio construir, y con un déficit de más de 200 mil profesionales de la medicina. En pocos meses hemos reconvertido, con el apoyo de los gobiernos estatales, de la Secretaría de Marina y de la Secretaría de la Defensa, 969 hospitales para atender pacientes con COVID-19; se han instalado 32 mil 203 camas y 10 mil 612 con ventiladores. Asimismo, se han contratado 47 mil médicos generales, especialistas, enfermeras y otros trabajadores de la salud.

Propusimos ante la ONU, y se aprobó casi por unanimidad, una iniciativa para que los medicamentos y las vacunas tengan carácter no lucrativo. México participa en los principales esfuerzos internacionales para desarrollar una vacuna contra el COVID-19. De manera específica destaco el compromiso que hicimos con la Universidad de Oxford, con el laboratorio AstraZeneca, con la Fundación Carlos Slim y con el gobierno de Argentina. Esperamos que ese acuerdo dé resultados desde noviembre y que podamos empezar a aplicar la vacuna a más tardar a principios del año próximo de manera universal y gratuita.

La emergencia sanitaria mundial vivida este año ha planteado problemas muy graves para todos los países y nos obligará a todos a repensar y a cambiar muchas cosas. Además del tremendo dolor que ha causado la pandemia, ha quedado comprobado que sus efectos son más graves si padecemos de hipertensión, de obesidad, de diabetes. Por eso, debemos cuidar nuestra alimentación y no consumir productos chatarra con excesos de azúcares, sales y químicos. Por nuestra salud debemos practicar el ejercicio y el deporte para fortalecer nuestro sistema inmune y bajar de peso. Estamos enfrentando la crisis económica provocada por la pandemia con una fórmula distinta, peculiar, heterodoxa, diría única en el mundo. Ahora, todos los apoyos y créditos se entregan de manera directa para reactivar la economía de abajo hacia arriba, no se da prioridad a las grandes empresas y bancos. Ahora, por el bien de todos, primero se rescata al pueblo.

Es motivo de orgullo poder decir que en siete de cada 10 familias está llegando cuando menos un beneficio o algo del presupuesto público, que es dinero de todos. Además, para tranquilidad de nuestra conciencia y felicidad de todas y de todos, el 100 por ciento de las comunidades indígenas y de los más pobres del campo y de la ciudad se benefician con al menos uno de los programas sociales.

Aquí recuerdo lo que sostenía Adam Smith, que bien podría constituir uno de los fundamentos de la economía moral que estamos aplicando. Decía: ‘Por más egoísta que quiera suponerse al hombre, evidentemente hay algunos elementos en su naturaleza que lo hacen interesarse en la suerte de los otros, de tal modo que la felicidad de éstos le es necesaria, aunque de ello nada obtenga, a no ser el placer -agregaría, el inmenso placer- de presenciarla’. En otras palabras, la alegría ajena es nuestra propia dicha. No obstante, nos han reprochado que no emprendimos un rescate económico elitista para atenuar los efectos de la pandemia, pero es un timbre de orgullo poder decir que ayudamos por medio de los programas sociales a 23 millones de familias.

Imagínense cuántos adultos mayores han podido observar la reclusión sanitaria por contar con el derecho a recibir una pensión, así sea modesta. Ya se reformó el artículo 4º constitucional para convertir los apoyos destinados a los adultos mayores y a niñas y niños con discapacidad, así como el otorgamiento de becas a estudiantes de familias pobres y la atención médica y los medicamentos gratuitos en derechos sociales prioritarios y obligatorios. De ahora en adelante, el gobierno deberá cumplir con este mandato, sea del partido que sea.

Este año, debido a la pandemia, los adultos mayores, así como los niños y las niñas con discapacidad, recibieron por anticipado sus pensiones, sólo falta pagar noviembre y diciembre. En ocho meses se han destinado a estos programas 115 mil millones de pesos en beneficio de nueve millones de personas. No es un gasto, sino una inversión; no son dádivas, es justicia, afirmó.