Hombres y mujeres del mundo, provocan maldades: Arzobispo

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  • Asesinatos, violencia, pecado y muerte, vivimos con frecuencia: Pedro Vásquez

Guillermo Castillejos Avila

Desorden, violencia, asesinatos, pecado y muerte, vivimos con mucha frecuencia y el que no es fuerte en su fe, a lo mejor dice que Dios no existe, porque si existiera no habrían tantas maldades, afirmó en su homilía de la misa dominical en Catedral, el Arzobispo Pedro Vásquez Villalobos.

Se preguntó el prelado ¿de donde sale la maldad? y surgió la respuesta, sale del corazón del hombre, la maldad no sale de Dios, en quien hay bondad, la maldad sale de las decisiones que vamos tomando.

Subrayó que Dios nos hizo libres, nos dio libertad de tomar decisiones, de hacer el bien o el mal, usted decide como va a vivir, que va a hacer, la decisión es suya, no decide Dios.

Señaló que si hay maldad en el universo, se debe a la humanidad y a los hombres y mujeres que habitamos este mundo y decidimos hacer maldades.

Dijo que Dios nos dice lo que hay que hacer y si la persona decide hacer el mal es su decisión  y responsabilidad, no busquemos responsabilizar a Dios de algo de lo que no es responsable.

Las maldades son responsabilidad de la humanidad, son nuestras, expresó el Arzobispo; agregó que si Dios lo evitara iría contra nuestra libertad y no puede hacerlo, porque nos hizo libres y respeta nuestra libertad.

Habló de una familia, donde el padre y la madre están llenos de virtudes y bondades, cultivan en el hijo sentimientos muy humanos, pero resulta que decide vivir en el mal, en el desorden, el vicio y el pecado, al grado de escuchar y decir “déjame vivir mi vida, yo sabré lo que hago, a ti, papá y mamá, que les importa”.

Indicó que Dios llenará de bendiciones a los que deciden hacer el bien y a quienes deciden hacer el mal, Dios los va a respetar y los dejará hacer lo decidan.

Señaló que San Pablo, nos invita a no avergonzarse ni esconderse, que no le de pena ir a la iglesia, aunque el compadre diga que es un beato; se va a encontrar con Dios, de quien necesita su gracia y bendición.

Finalizó su homilía, indicando pedir a Dios fortaleza para seguir adelante y enfrentar problemas, carencias y necesidades, en el sufrimiento y el dolor.