Dañan los celos: problemas en casa y vida familiar: Arzobispo

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  • Cambios en la vida, con  conciencia de lo que somos y haya voluntad de corregirnos

Guillermo Castillejos Avila

Una parábola, donde uno de dos hijos se va de la casa y el otro se queda, llevó al Arzobispo de Antequera Oaxaca, a llamar a los feligreses a tomar conciencia de lo que hacemos, para evitar dificultades en el trabajo, la familia, la iglesia, el barrio y en nuestros pueblos.

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Subrayó Don Pedro Vásquez Villalobos que habrán cambios en nuestra vida, cuando haya conciencia de lo que somos, lo que hemos hecho y haya voluntad de corregirnos.

Señaló en su homilía de la tradicional misa dominical del medio día que ofició en el templo de la Catedral, que en ocasiones nos dedicamos a mirar el desorden del que vive enfrente, no somos capaces de adentrarnos a nuestro interior para descubrir que hay desorden, hay pecado, miseria, vanidad, soberbia.

Derivado de la parábola, regresa el hijo que se fue de la casa, ante la soledad de que nadie está con él y le falta experimentar el amor de su padre, lejos de su casa, pasa hambre y otras necesidades, va en busca de su padre, quien sale al encuentro, lo besa y lo abraza.

Esa debe ser nuestra actitud, cuando vemos la reconciliación, el regreso y vemos que un hermano se corrige; ojalá ninguno seamos celosos, porque los celos hacen mucho daño, dijo el Arzobispo.

Continuó: no te llenes de celos, en tu casa hay muchos problemas, en la vida familiar porque nos llenamos de celos, porque como hermanos, cuando miramos a papá que es cariñoso con algún hermano, afirmamos que no nos quiere, que a quien quiere es a mi hermano.

Reaccionamos molestos con nuestro padre, reaccionamos biliosos con nuestros hermanos y entramos en una discusión, en una soberbia, en reclamos, gritos, se pierde la paz de la familia y se presenta el sufrimiento, dolor, hay tristeza en el hogar.

Recomendó Don Pedro, no encelarse y por lo contrario, alegrarse porque el padre de familia ama a los hermanos. Dijo que muchas cosas se arreglan cuando con sinceridad revisamos nuestra vida, descubrimos miserias, nuestros pecados y volvemos el rostro hacia Dios.

Deseó que Dios bendiga esta semana por vivir de la Cuaresma, mencionó que es  tiempo de la reconciliación, de ser mejores, es el tiempo de experimentar la misericordia de Dios y señaló: aprovecha porque tal vez sea la última oportunidad que tenemos de regresar a nuestro padre Dios.

Expresó agradecimientos porque dijo, me han ayudado este domingo—ayer—a encontrarme con Dios, en su palabra, que bendiga a sus familias, a nuestra Arquidiócesis y a quienes han venido a visitarnos procedentes de otras partes.

Gracias por estar entre nosotros, por elegir a Oaxaca como lugar de descanso, finalizó el Arzobispo, quien dijo esperar que disfruten de la belleza de nuestra ciudad y de nuestros pueblos, y cuando vuelvan a su casa, regresen sanos y salvos, regresen con bien y ánimo de seguir trabajando.