Construir unidad de nuestro país, llamado a Dios: padre Alejandro

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Hay que evitar violencias verbales como físicas que se dan en redes sociales, dijo

Guillermo Castillejos Avila

El llamado a Dios para que nos ayude a construir la unidad de nuestro país y evitar violencias verbales como físicas que se dan en redes sociales, fue parte esencial en  la homilía del párroco del Sagrario Metropolitano, al oficiar la misa dominical del medio día en el templo de Catedral.

Subrayó el sacerdote Alejandro Rodríguez González, que es muy fácil culpar, pero si nos revisamos y ponemos atención, el primer responsable de la vida que Dios nos ha dado somos nosotros mismos y si queremos mejorar situaciones económicas, políticas y sociales, tenemos que cambiar primero nosotros y mirarnos mas como hermanos, como mexicanos, que como enemigos o contrarios.

Recordó y habló de una boda en Caná de Galilea, donde asistió Jesús, su madre y varios de sus discípulos, llegó a faltar el vino que el novio preparaba con esmero y Jesús dijo a los que servían que llenaran  de agua unas tinajas—6—que servían para purificaciones de los judíos.

En aquellos tiempos, en la biblia, el vino tenía un significado bonito, positivo, aparte en el libro Cantar de los Cantares, se definió como signo del amor, de la alegría, de la fidelidad, confianza de la fe y esperanza.

Por eso la importancia de que el vino no faltara, se preparaba una reserva especial para la ocasio

SIN AMOR, NO HAY ALEGRIA

Puedo decir que el matrimonio se sustenta en esas 6 tinajas que pueden estarse vaciando si no ponemos cuidado, atención, la que mas se puede vaciar es la del amor, porque si no hay amor no hay alegría ni felicidad, si no hay felicidad no hay confianza, no hay fe, mucho menos habrá esperanza, afirmó el sacerdote.

Pongamos atención en otro detalle, quienes representan una autoridad en la casa, en la iglesia, en  el gobierno o cualquier institución y no están pendientes de lo que hace falta a los que nos han sido confiados y estamos mas pendientes de otra cosa, estamos mas ensoberbecidos en nuestro estilo de autoridad que las necesidades que tienen los demás.

Llamó el párroco Alejandro a los esposos a revisar sus tinajas todos los días, antes que preguntar o preguntarse que tinaja se está vaciando, porque el Señor quiere que estén rebosantes, quiere llenarlas de ese vino que devuelva alegría a sus vidas, ese vino que les devuelva la fidelidad, la confianza, la esperanza y la fe a lo que están viviendo.

Dijo que el Señor quiere que estemos dispuestos a llenarlas con el agua de nuestra fe, para que él las convierta en el vino de la alegría, de la esperanza, pero sobre todo en el vino del amor que tanta falta nos hace.

Porque se casaron para ser felices, dijo: quítate ese dicho de que no te quedaste para vestir santos, estás para ser feliz, busca ser feliz, por eso ese vino que Dios nos da lo tenemos en la eucaristía, en su sangre derramada por nosotros que nos ha purificado y nos ha devuelto la filiación de ser hijo de Dios.

El párroco del Sagrario Metropolitano, finalizó su homilía, diciendo que una mayor alegría podemos tener en nosotros, si sabemos que somos hijos de Dios.